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Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta

Orden de Malta

Testimonio de Diego Merry del Val, voluntario puesto primeros auxilios

15/10/2017 


Durante los ocho días comprendidos entre el 19 y el 26 de agosto, ambos inclusive y sin interrupción, prestamos servicio en el puesto de primeros auxilios de la Catedral de Santiago de Compostela una excepcional médico, la doctora Dª María Pilar Núñez de Cubero, D. Jacobo de Salas y yo mismo. La idea básica era simplemente atender a los peregrinos en el puesto de primeros auxilios, no siendo previsible tener que atender a un número elevado de casos. Sin embargo, y gracias al apoyo incansable de D. Enrique Marchesi, nos llevamos una gratísima experiencia de nuestro servicio que querría compartir.

En primer lugar, creo que es de justicia decir que, como consecuencia de que decidimos siempre empezar el servicio por la mañana con una oración a Nuestro Señor Jesucristo, invocando la ayuda de la Santa Virgen María en su advocación de Filermo, de San Juan Bautista y de Santiago Apóstol, en todo momento notamos Su presencia como “el primero de los cuatro camilleros”. Sin Él probablemente no tendríamos mucho que contar.

Una vez en marcha, descubrimos las enormes posibilidades que el servicio del puesto de primeros auxilios ofrece a los camilleros. Por un lado, está el servicio de asistencia sanitaria propiamente dicho, durante el cual nos convertimos en profesionales de detección, captación y guía al puesto de primeros auxilios para un gran número de personas que necesitaban ayuda, tanto en el interior de la Catedral como fuera, en las plazas de las Platerías y de Quintana (debido a nuestro número solamente podíamos estar en estas dos plazas). Nuestra estrategia de servicio era ser proactivos, y no reactivos, y es de destacar que aunque en su mayoría los atendidos eran peregrinos, también atendimos a turistas.

Por otro lado, realizamos multitud de servicios hospitalarios no relacionados con el puesto de primeros auxilios. Por ejemplo, descubrí en un chico italiano con discapacidad a quien acompañé durante la misa, apoyando a su familia para que pudieran atender tranquilamente el servicio religioso, a un gran tenor. También asistimos a dar el abrazo al Santo a personas, tanto individuales como en grupo, que tenían dificultades para andar bien y con equilibrio. Y no puedo dejar de recordar los incontables casos en los que actuamos como personal de información al peregrino, indicando desde dónde obtener la compostelana hasta los horarios de misas, pasando por enfrentarnos a las preguntas más insospechadas… (“¿Esto, qué es?”, nos han llegado a preguntar en el interior de la Catedral refiriéndose a la misma).

Puesto Socorro SAntiago

Finalmente, descubrimos que había un servicio de orden que era importante prestar en la Capilla del Santísimo Sacramento, ayudando al servicio de seguridad de la Catedral. Debido a que la entrada a esta capilla está precedida de una pequeña antesala, no es visible desde la nave de Catedral y se producían situaciones de mala educación y falta de respeto ante el Santísimo que pasaban inadvertidos para los que no estaban ahí. Decidimos ponernos manos a la obra e hicimos turnos de guardia dentro de la propia Capilla, durante el tiempo en que el Santísimo Sacramento estaba expuesto, contribuyendo a crear un espacio de silencio y recogimiento para las personas que ahí acudían para rezar.

Así, durante el tiempo que estuvimos ahí, gozamos del “lujo” espiritual de estar con Santiago Apóstol asistiendo a misas (con incensación con el Butafumeiro incluidas), visitas al Santo y ayudas al prójimo, todas realmente revitalizadoras de nuestra fe. Y no solo pudimos cumplir con nuestro compromiso hospitalario, es que tuvimos además durante esos ocho días geniales de agosto muchos momentos cómicos y de relajación. Animo desde aquí a todos a vivir esta experiencia con el patrón de España.

Diego Merry del Val

Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta

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