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Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta

Orden de Malta

Historia

HISTORIA DE LA ORDEN EN ESPAÑA

Nacida en Tierra Santa en la segunda mitad del siglo XI y potenciada por Godofredo de Bouillon tras la conquista de Jerusalén en 1099, recibió el 15 de febrero de 1113, por la bula Pie postulatio voluntatis de Pascual II, su consagración definitiva como verdadera Casa de Dios y auxilio de los pobres y de los enfermos.

Sorprende, por tanto, su rápida implantación en España, pues sabemos que, ya en 1115, la Reina Doña Urraca le otorga la aldea de Paradinas, entre Salamanca y Arévalo, llamándola la Santa Casa del Hospital de San Juan Bautista que está construida en la Santa Ciudad de Jerusalén para la obra de los pobres.

Este establecimiento en la Península se produce años antes que el de otras órdenes militares, como Calatrava (1164) y Santiago (1175), siendo conocida desde muy temprano como Orden del Hospital. En los años siguientes la vamos a ver instalada en Navarra (1120), Portugal (1122) y Aragón (1125).

En principio, la actividad de la Orden en España va a depender del Prior de Saint Gilles, en el sur de Francia, luego se irán creando los diversos prioratos, el primero de los cuales va a ser el de Castilla y León (1135) y luego el de Portugal (1140), mientras que las demás regiones peninsulares quedarán englobadas primero en la castellanía de Amposta, de la que luego se separaría Navarra, creando su propio priorato. Todos estos prioratos van a estar englobados al principio bajo la autoridad de un Gran Comendador de los cinco reinos de España (Aragón, Castilla, León, Navarra y Portugal) que va a representar a los sanjuanistas ante el Gran Maestre de la Orden. Sin embargo, a principios del siglo XIV, la dignidad de Gran Comendador, ya casi simbólica, va a dejar de cubrirse en la práctica. Todavía cien años después, el Gran Maestre designará Gran Comendador de España al prior de Cataluña, pero sin ninguna consecuencia práctica. El cargo va a quedar abolido en una asamblea hospitalaria celebrada en Avignon en 1356.

En la segunda mitad del siglo XII se ven ya ciertos atisbos de militarización de la Orden que van a consagrar su pleno carácter caballeresco. En 1162 Alfonso VIII le otorga en la Mancha una serie de enclaves, Criptana, Villajos, y en 1183, el mismo monarca confiará a la Orden el castillo y villa de Consuegra que pasaría a ser la nueva sede del Prior. Testigos de la implantación de la Orden en La Mancha son las poblaciones que todavía añaden en su topónimo el “de San Juan”. Sin abandonar a pobres y enfermos, el Hospital ha asumido también, por entonces, otras funciones guerreras más en consonancia con las que desempeñan las otras órdenes de su tiempo, el Temple, Santiago, Calatrava o Alcántara.

La conquista de Jerusalén por Saladino (1187), va a provocar el establecimiento sucesivo de la Orden en San Juan de Acre, en Chipre y en Rodas, donde los grandes Maestres sanjuanistas se van a mantener como soberanos hasta su conquista por los turcos en 1522. Expulsados por ello de la isla, los caballeros van a recibir del Emperador Carlos V, en 1530, la isla de Malta como sede, con la sola obligación de tributar todos los años un halcón en reconocimiento de vasallaje: el famoso halcón maltés.

Desde entonces, la Orden, durante dos siglos, va a constituirse en una verdadera potencia marítima, pese a los intentos de asalto por los turcos, especialmente en la primavera de 1565, y va a mantener, gracias a sus enormes posesiones en toda Europa, una gran red de hospitales y hospederías.

La Revolución francesa va a suponer un gran golpe para la Orden, por la confiscación de sus bienes franceses por decreto de la Convención de 1792, golpe que será definitivo cuando Bonaparte, camino de su expedición a Egipto, se apodere de la Isla de Malta en junio de 1798, expulsando de ella al Gran Maestre y a sus caballeros.

En España, ante la situación de la Orden, privada de su asiento territorial, Carlos IV en 1802 incorpora las dos Lenguas a la Corona y se proclama Gran Maestre en sus dominios, asignando el Gran Priorato de Castilla y León y la Gran Castellanía de Amposta a dos Infantes de España.

Por orden de 29 de julio de 1837, el nuevo régimen constitucional va a proceder a la desamortización de los bienes sanjuanistas que van a ser vendidos a los particulares por ochocientos millones de reales. Privada por ello de todos sus bienes y rentas, la Orden va a desaparecer en la práctica, cuando Isabel II, por Decreto de 26 de julio de 1847, la convierte en una simple condecoración, la segunda en categoría tras el Toisón de Oro, regulando quiénes podían acceder a ella y fijando el número de Caballeros en 200.

Finalmente Alfonso XII, por Real Decreto de 4 de septiembre de 1885, va a reconocer al Gran Maestre de la Orden su dignidad y le va a devolver la autoridad sobre los Caballeros españoles, que van a incorporarse a ella, constituyendo la Asamblea española de la Orden y manteniendo algunas de sus peculiaridades emblemáticas e indumentarias.

La Asamblea Española, aunque desprovista de sus antiguas rentas, ha procurado desde entonces ejercer sus funciones benéficas y asistenciales mediante las aportaciones de sus miembros y amigos benefactores.

Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta

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